Rosa intenso, dulce por naturaleza y totalmente sin cafeína: el beetroot latte, o latte rosa de remolacha, es probablemente la bebida reconfortante más fotogénica de tu cocina. Detrás de su color espectacular se esconde una bebida redonda y suave, perfecta para el final de un día en el que apetece calor sin el subidón del café. Aquí tienes la receta casera paso a paso, sus variantes golosas y nuestros trucos para una espuma digna de cafetería.
¿Qué es un beetroot latte?
Un beetroot latte es una bebida con leche, caliente (o helada), coloreada por la remolacha, que le da ese inconfundible tono rosa frambuesa. A diferencia de un café latte, no lleva ni café ni té: la base aromática viene de la remolacha, realzada con un toque de vainilla, jengibre o canela. El resultado es una bebida terrosa y dulce, ligeramente azucarada de forma natural, que suavizas con la leche que prefieras.
Es justo el tipo de bebida que completa la familia de los lattes sin café ni cafeína: un placer para la tarde-noche, un consuelo en una tarde lluviosa o, simplemente, una alternativa preciosa cuando quieres bajar el ritmo con los estimulantes. Si te gustan las bebidas coloridas y naturales, prolonga a la perfección el universo de nuestros lattes afrutados.
¿Por qué enamorarse del latte rosa de remolacha?
Sin cafeína, puro confort
La gran baza del beetroot latte es su dulzura sin cafeína. Puedes tomarlo a las cinco de la tarde o a las nueve de la noche sin temer una noche en vela. Para las personas sensibles a la cafeína, las futuras mamás o, simplemente, para quien quiere desconectar al final del día, es una bebida cálida que cumple con todas las casillas del ritual de mimo, sin el efecto estimulante.
Color (y nutrientes) que vienen de la remolacha
El rosa no debe nada a los colorantes: procede de las betalaínas, los pigmentos naturales de la remolacha. Esta hortaliza de raíz aporta además fibra, potasio, folatos y nitratos naturales, estudiados desde hace tiempo por su papel en la circulación. Evidentemente, un beetroot latte no se bebe como un complemento alimenticio, pero es un capricho con el mérito de estar coloreado… por una verdura de verdad.
Dulce por naturaleza, fácil de hacer sin azúcar añadido
Como la remolacha ya es dulce, puedes preparar perfectamente un beetroot latte sin azúcar añadido, dejando que la verdura y la bebida vegetal hagan el trabajo. Es un buen reflejo si vigilas los azúcares añadidos, en la misma línea que nuestras bebidas afrutadas sin aditivos.
La receta del beetroot latte casero (versión caliente)
Calcula menos de 10 minutos, un cazo pequeño y unas varillas. Esta receta da para una taza grande y bien cremosa.
Ingredientes (para 1 taza grande)
- 250 ml de leche a elegir (avena, almendra, coco o leche de vaca)
- 1 o 2 cucharaditas de remolacha cocida triturada en puré (o 1 cucharadita de remolacha en polvo)
- 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 pizca de jengibre molido o canela
- 1 cucharadita de sirope de arce o miel (opcional)
- 1 pizca de flor de sal para despertarlo todo
Preparación paso a paso
- Tritura la remolacha. Si partes de remolacha cocida, tritúrala con un chorrito de leche para obtener un puré bien fino, sin grumos.
- Calienta la leche. Vierte la leche en un cazo pequeño y caliéntala a fuego medio hasta que humee, sin que llegue a hervir (idealmente 65–70 °C).
- Une los sabores. Añade el puré (o el polvo) de remolacha, la vainilla, la especia elegida, la pizca de sal y el sirope si quieres. Bate con energía.
- Haz la espuma. Bate 15 segundos con un espumador de mano o una batidora para airear la bebida y conseguir una bonita espuma rosada.
- Sirve enseguida en tu taza más bonita, con un velo de canela o unos pétalos secos.
¿No tienes espumador a mano? Nuestros cinco métodos para espumar un latte sin máquina funcionan a la perfección aquí, desde el tarro que se agita hasta las varillas eléctricas pequeñas.
La versión helada (iced beetroot latte)
Con el buen tiempo, el latte rosa se sirve con hielo y se convierte en una bebida tan refrescante como gráfica. Prepara una base concentrada mezclando el puré de remolacha, la vainilla y 4 cucharadas de leche. Viértela sobre un vaso alto lleno de cubitos, completa con leche bien fría y remueve para revelar el degradado rosa. Un chorrito de zumo de lima aporta un toque ácido sorprendente. Para más ideas frescas, nuestra selección de lattes helados para el verano está repleta de variantes para probar.
Nuestros trucos para un beetroot latte perfecto
El éxito depende de tres detalles. Primero, la textura de la remolacha: tritúrala muy fina, porque el más mínimo grumo estropea la sensación aterciopelada. Después, la temperatura de la leche: demasiado caliente pierde cremosidad y la espuma se viene abajo; busca que apenas humee. Y por último, el equilibrio de los sabores: la remolacha tiene una nota terrosa que una pizca de sal y un poco de vainilla redondean de maravilla. Prueba y ajusta antes de servir.
En cuanto al material, unas buenas varillas lo cambian todo. El chasen de bambú, normalmente reservado al matcha, hace maravillas para dispersar la remolacha en polvo sin grumos y crear una espuma fina.
Variantes golosas para probar
El beetroot latte es una base juguetona que combina bien con otros sabores de nuestro universo:
- Rosa y frambuesa. Una cucharada de Pure Ube Frambuesa intensifica el color y aporta una nota afrutada y ácida irresistible.
- Rosa y coco. Sustituye la leche por leche de coco y añade un toque de Pure Ube Coco para una versión exótica y cremosa.
- Bicolor ube y remolacha. Superpone una base violeta de Pure Ube Latte y un degradado rosa de remolacha para un latte espectacular de dos tonos.
- Versión especiada. Una pizca de mezcla chai, como nuestra infusión Chai, convierte el latte rosa en una bebida reconfortante de invierno.
¿Te apetece explorar otros placeres coloridos y sin café? Echa un vistazo a nuestra colección Rooibos, la infusión roja naturalmente sin cafeína, o a nuestros lattes de ube para variar los colores en la taza.
Conservación y preparación por adelantado
El puré de remolacha se prepara con antelación: tritura una remolacha cocida entera y guarda el puré de 3 a 4 días en la nevera en un tarro hermético. Solo tendrás que coger una cucharada al calentar la leche. También puedes congelar el puré en porciones en una cubitera: muy práctico para un beetroot latte exprés cualquier mañana.
Preguntas frecuentes
¿Un beetroot latte sabe a remolacha?
Muy poco. La remolacha aporta sobre todo su color y un dulzor terroso sutil. Con la vainilla, una especia y una leche cremosa, el sabor final es redondo y suave, mucho más cercano a un latte reconfortante que a un zumo de verdura.
¿Un beetroot latte contiene cafeína?
No, ninguna. Esa es una de sus grandes virtudes: puedes tomarlo a cualquier hora, incluso por la noche, sin riesgo para el sueño.
¿Qué leche elegir para un latte rosa logrado?
La leche de avena es ideal porque espuma muy bien y se mantiene neutra. La de coco aporta golosidad; la de almendra, una nota más ligera. Todas funcionan: elige según tu gusto.
¿Se puede hacer un beetroot latte sin azúcar añadido?
Sí. Como la remolacha es dulce por naturaleza, el latte ya es suave. Pruébalo antes de añadir nada: la mayoría de las veces basta con una bebida vegetal ligeramente azucarada.


